Desde su puesta en marcha, RIVACAN sigue dando pasos importantes para mejorar el conocimiento sobre los riesgos climáticos y adaptar el territorio cántabro a los retos provenientes del cambio global.

En estos primeros meses, el equipo ha identificado la metodología necesaria para caracterizar algunos de los principales riesgos climáticos que afectan al territorio, como las inundaciones fluviales, los incendios, la sequía o la erosión de ladera y costera. Además, ya se está trabajando en un catálogo de soluciones basadas en la naturaleza dirigidas a la adaptación a estos. Actualmente, el catálogo recoge un listado de soluciones genéricas, que en tareas posteriores serán seleccionadas y adaptadas a las necesidades del territorio a escala local.

Otro de los grandes avances del proyecto ha sido la recopilación y análisis de información sobre los ecosistemas terrestres y costeros de la región, combinando trabajo de campo y fotointerpretación con cartografía oficial. Gracias a ello, se han elaborado mapas actualizados de formaciones: bosques, pastizales, matorrales, dunas, estuarios y otros hábitats de gran valor ecológico presentes en Cantabria.

Además, se está estudiando la distribución de especies de especial interés, tanto protegidas como invasoras, para conocer mejor su distribución actual y anticipar cómo podría evolucionar su distribución en un futuro cercano.

Mapa actualizado de la distribución de numerosas formaciones naturales y seminaturales, así como de otros usos del territorio.