Durante los últimos meses de trabajo, la aplicación de la metodología para la caracterización de los principales riesgos climáticos que afectan a la región de Cantabria ha permitido generar mapas de gran interés para el desarrollo de RIVACAN. Algunos de estos mapas utilizan información derivada de autoridades públicas, como los mapas de riesgo de inundación fluvial (Fig. 1) y costera (Fig. 2) generados con base a las Áreas con Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSIS) designadas por la Confederación Hidrográfica del Cantábrico. Otros, como en el caso del riesgo de erosión, se han creado combinando indicadores generados por el equipo de RIVACAN (e.g., índice de erosión potencial relacionado con las precipitaciones intensas) y fuentes de información oficial, como la cartografía de usos del suelo del Gobierno de Cantabria, lo que ha permitido evaluar el riesgo de pérdida de suelo en sistemas productivos, entre otros (Fig. 3).

Figura 1. Delimitación de las zonas inundables fluviales para un periodo de retorno de 500 años incluidas en las ARPSI que atraviesan Cabezón de la Sal.

Figura 2. Delimitación de las zonas inundables costeras para un periodo de retorno de 500 años incluidas en las ARPSI en la bahía de Santoña.

Figura 3. Clasificación de la prioridad frente al riesgo de erosión en las zonas de los pastizales y cultivos de Cantabria, establecida a partir del IEE acumulado de cada polígono.

 

Además, se han recopilado nuevos datos de especies de aves protegidas y de interés en la región de Cantabria gracias a la colaboración de SEO-Birdlife Cantabria, y se han realizado los análisis de la situación actual de especies invasoras de especial preocupación para la región. Por ejemplo, gracias la recopilación de información obtenida mediante muestreos en campo, se ha podido evaluar el patrón de dispersión de las poblaciones de la especie Reynoutria japonica, una gran amenaza para las zonas de ribera de cuencas como la del Río Saja-Besaya (Fig. 4).

Figura 4. Presencia de la especie invasora Reynoutria japonica registrada en los últimos 5 años.

El desarrollo de modelos de distribución de especies que combinan variables climáticas, topográficas y espectrales, ha permitido cartografiar la distribución actual de la especie. Este tipo de información es clave para poder identificar las zonas de restauración de ecosistemas prioritarias y diseñar medidas de gestión que ayuden a evitar el establecimiento y la dispersión de la especie en el futuro.

Figura 5. Distribución de parches de Reynoutria japonica en la región de Cantabria.