RIVACAN se pone en marcha con un objetivo tan ambicioso como necesario: diseñar la primera Red de Infraestructura Verde y Azul (RIVA) de la región para hacer frente al cambio climático y a la pérdida de biodiversidad.

La iniciativa, impulsada por IHCantabria en colaboración con Red Cambera, nace de una constatación clara: los riesgos climáticos —“inundaciones, procesos erosivos, incendios y sequías”— y la fragmentación de los ecosistemas exigen nuevas formas de actuar. Frente a ello, la RIVA propone un modelo territorial innovador que conecte espacios naturales, restaure hábitats degradados y refuerce los servicios ecosistémicos que sostienen nuestra vida cotidiana. Estos servicios “hacen posible la vida humana al generar alimentos nutritivos y agua limpia, y ofrecen beneficios recreativos, culturales y espirituales”.

Ciencia, territorio y participación

Uno de los rasgos más destacados de RIVACAN es su enfoque integrador. El proyecto combina el conocimiento científico con la participación social para asegurar que la futura red responda a las necesidades reales de Cantabria. A lo largo de los próximos años se desarrollarán varias fases: cartografía de riesgos climáticos y ecosistemas, identificación de puntos calientes de biodiversidad y un proceso participativo abierto a administraciones, agentes locales y ciudadanía.

Desde IHCantabria, la investigadora principal del proyecto, Laura Concostrina Zubiri, subraya la importancia de este enfoque compartido: “RIVACAN no solo realizará un diagnóstico detallado y actualizado, sino que integrará los diferentes puntos de vista de investigadores, gestores y sociedad”. Una visión que encaja plenamente con la filosofía de Red Cambera, que coordinará la participación social y aportará su experiencia en proyectos como NBRACER o Proyecto Ríos.

Una apuesta estratégica para el futuro de Cantabria

La creación de la RIVA permitirá reforzar la resiliencia del territorio frente a fenómenos extremos, mejorar la gestión del agua, favorecer la conectividad ecológica y contribuir a la conservación de la biodiversidad. Todo ello alineado con las directrices nacionales y europeas en materia de adaptación climática.

RIVACAN supone una oportunidad única para seguir impulsando una Cantabria más viva, más conectada y preparada para los desafíos del cambio global. Y, sobre todo, para seguir demostrando que cuando ciencia, territorio y ciudadanía se unen, la conservación del medio natural es posible.